Por: Karolina Valast
HUYES
Escuchas un siniestro sonido en tu mente, huyes.El martirio del fin llega hasta tus oídos, y no sabes para donde correr. Estas ahí parada en medio de aquella habitación obscura, donde solamente piensas en huir. ¿Qué hago? Solamente escuchas tu respiración profunda chocando con las paredes frías de ese rectángulo perturbador que mata tus ideales. Solamente escuchas los gritos desgarradores de lo que es tu futuro.
Un suspiro recorre todos tus pensamientos, abrazas fuertemente el momento de él. ¿Qué pasa en mi vida? ¿Por qué no huyo de él? Es simplemente el sufrimiento que me ha vuelto masoquista.Que delicia tan perfecta el llorar en esa noche, encerrada en lo mas cruel de ese rincón. Sin correr, sin morir, sin vivir, sin soñar. Cito a mi cupido en esos momentos profundos sin fe, me flecha eficazmente con esa punta letal de amor cargado de veneno, mi sangre corre por los pasillos cerrados, por el laberinto inocuo que crea mi mente para huir de ese terror, que a cualquier mortal congelaría con el solo hecho de soñarlo. ¿Usted me mata? Si, si, y mil veces si… es terrible no poder emprender mi carrera frenética hacia los brazos del héroe que me espera a los pies del castillo.
Maldad, bendita maldad, perfecta crueldad, siniestro amor. Únicamente la perfecta armonía entre el dolor y la vida eterna. Un daño causado, más feroz que el silencio que aturde mi alma. Sigues ahí, como yo, en silencio, escuchando, matando, pensando, llorando y gozando. Es una visión magnifica del gusto al martirio.
Una letra marcada con tinta sangre, esa que señala más que un cazador a su presa. Un boleto que permite la entrada al más profundo escenario de la estupida obra teatral de drácula; que a lado mío solo plasma mediocridad después de aquí.
Termine, caí, morí, perdí, simplemente no pude mas, me rendí ante el encierro de la memoria, de los recuerdos, de la conciencia. No pude más, no corrí porque no pude, porque no entendí que me hacías falta, pero que más necesitaba alejarme de ti. Estas ahí, escudando el murmullo del dolor en tu mente, él solo se ríe de ti, de tu perdida de sentido, él, se ríe únicamente de mí.